



Este tipo de líderes se caracteriza por estar encendido o apagado, caliente o frío, un buen amigo o aliado para algunos, pero no para otros. A diferencia del líder accidental, no hacen daño a la organización activamente, pero tampoco apoya a su equipo.
Como resultado, el efecto de un líder así en el lugar de trabajo es, como dice su nombre, impredecible. Los empleados que trabajan para este tipo de líder suelen sentir ambivalencia o tener sentimientos negativos sobre su trabajo (53%), más que sentirse bien con lo que hacen (47%). Como este tipo de líder suele conectar con algunas personas más que con otras, crean un ambiente de incertidumbre en el que las personas no saben si pueden contar con sus compañeros.
El Líder Transaccional
Un líder transaccional puede ser una criatura de hábitos, aferrado a viejos patrones cultivados antes de los avances digitales y otras innovaciones que han cambiado la forma en la que se llevan a cabo las tareas y los requisitos del trabajo (Shutterstock).
Es el que valora más que nada tachar cosas de la lista, especialmente aquellas relacionadas con sus propios objetivos. Han superado algunos comportamientos negativos asociados con los líderes accidentales e Impredecibles, y son buenos en lo que hacen. Pero su mayor preocupación es tachar cosas y y por ello no son ni tan avanzados ni tan carismáticos como los líderes en niveles más altos.
Un líder transaccional puede ser una criatura de hábitos, aferrado a viejos patrones cultivados antes de los avances digitales y otras innovaciones que han cambiado la forma en la que se llevan a cabo las tareas y los requisitos del trabajo. A diferencia de las personas que trabajan para líderes accidentales o impredecibles, la mayoría de las personas (62%) cuyo jefe es un líder transaccional se sienten bien con su trabajo. Sin embargo, como estos gerentes no siempre apoyan las ideas que se salen de la norma, la probabilidad de que estos equipos sean innovadores es un 25% menor que aquellos bajo líderes del nivel superior.
El Buen Líder
A diferencia de los niveles inferiores, se trata de líderes consistentes, inclusivos y honestos. Comunican claramente lo que esperan de las personas, entienden que los errores ocurren y también que las personas tienen una vida fuera del trabajo.
A pesar de sus buenas cualidades, un buen líder puede que sienta que la responsabilidad de alcanzar los objetivos recae, en última instancia, en él y no en su equipo. Pensar así puede hacerle estar menos cómodo con ser abierto y vulnerable en relación con sus propios fracasos.
Sin embargo, en general, es bueno para la empresa. La probabilidad de que los empleados contribuyan más es del 28% mayor que para aquellos que trabajan para un Líder Transaccional. Los resultados de la empresa se benefician de estos líderes porque menos empleados quieren irse. De hecho, el 13% más de empleados afirman que preferirían quedarse más tiempo que aquellos que trabajan para uno del tipo transaccional.
El Líder Para Todos (For All)
Son aquellos que prefieren liderar desde detrás, dejando que quienes trabajan para ellos hagan su mejor trabajo. Tratan a todas las personas con dignidad, sin importar su puesto (Shutterstock)
En este grupo no controlan excesivamente. Les gusta tener a personas que trabajan de forma autónoma y están abiertos a las opiniones. Los Líderes For All son justos, aunque la imparcialidad en los salarios y otros asuntos no significan necesariamente tratar a todos por igual.
Los resultados que consiguen los Líderes For All, o más bien los resultados que consigue su gente, son notables. Sus equipos demuestran tener una productividad que es más de tres veces mayor que la de los líderes accidentales. Los empleados dirigidos por Líderes For All también son tres veces mejores en innovar y en trabajar a un ritmo ágil y rápido comparados con las personas que trabajan para líderes en el nivel más bajo.
En ese sentido veremos que, en un líder Accidental, la experiencia positiva de los empleado es del 28%, contra el 47 del Impredecible, el 62% del Transaccional, el 80 del Buen líder y el 93% del Líder For all. Si lo que medimos es, por el contrario, la experiencia negativa, la misma será de un 2% en el Líder for all, contra 7 en el Buen líder, 16 % en el Transaccional, 25 % en el Impredecible y alcanza el 42% en el Accidental.
Infobae