Liderazgo femenino: de las iniciativas a una estrategia que genere oportunidades reales
¿Cómo transformar una estrategia de inclusión en oportunidades reales de desarrollo y crecimiento?
En nuestra Great Talk junto a Lorena Gregori, Country Talent Leader en EY, conocimos la experiencia de una organización que, desde 2015, trabaja para impulsar el liderazgo femenino desde una mirada integral, entendiendo que el desarrollo profesional no depende únicamente del esfuerzo individual, sino también de las oportunidades, políticas y condiciones que genera la organización.
Escuchar para entender dónde actuar
El punto de partida de EY fue identificar un desafío concreto: la dificultad para retener talento femenino en posiciones de gerencia y senior, especialmente en momentos clave del desarrollo profesional.
A partir de entrevistas de egreso y evaluaciones internas de talento, la organización detectó que muchas mujeres sentían que no tenían las mismas oportunidades de crecimiento, en momentos en los que decisiones vinculadas con la maternidad también formaban parte de sus trayectorias.
Esa escucha permitió transformar un desafío de talento en una estrategia con objetivos concretos, entendiendo que no se trataba simplemente de sumar programas, sino de impulsar un cambio cultural y de mentalidad.
Una estrategia que va más allá de los programas
La experiencia de EY muestra que avanzar en liderazgo femenino requiere trabajar sobre diferentes dimensiones de manera sostenida.
Por un lado, comunicación y transparencia, poniendo en palabras los desafíos, trabajando sobre sesgos y estableciendo reglas claras de meritocracia. También desarrollo y formación, a través de capacitaciones, mentorías inversas, cursos y espacios de networking como Professional Women Network.
A esto se suman políticas de acompañamiento, como las licencias familiares para personas no gestantes y acciones para acompañar el regreso al trabajo después de la maternidad, entre ellas el beneficio de soft landing.
Otro de los ejes es el sponsoreo profesional: no solamente contar con personas que acompañen como mentores, sino generar vínculos capaces de visibilizar talento, impulsar oportunidades y acompañar el crecimiento de las carreras.
El aprendizaje detrás de estas acciones es claro: el desarrollo profesional no depende únicamente del esfuerzo individual. También necesita políticas, oportunidades y una cultura que acompañe.
Coherencia, consistencia y compromiso
Uno de los principales aprendizajes del recorrido de EY es que impulsar el liderazgo femenino no se resuelve con acciones aisladas. Requiere sostener una estrategia en el tiempo, escuchar lo que sucede dentro de la organización y revisar las prácticas para generar condiciones que permitan que más mujeres puedan desarrollarse y acceder a posiciones de liderazgo.
Coherencia, consistencia y compromiso son tres claves para pasar de las buenas intenciones a una estrategia real y construir organizaciones donde el talento femenino encuentre oportunidades para crecer.
¿Querés conocer más sobre esta experiencia?
👉 Volvé a escuchar este encuentro y descubrí cómo EY trabaja para impulsar el liderazgo femenino a través de una estrategia sostenida en el tiempo.
Porque generar oportunidades reales de desarrollo no depende de una iniciativa aislada, sino de escuchar, revisar prácticas y sostener con coherencia, consistencia y compromiso una cultura que acompañe el crecimiento del talento femenino.

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